
Se acercaban las vacaciones y yo no tenía un peso. 365 días trabajando para ni siquiera poder irme 7 a ningún lado ?
La rueda me había atrapado, cobrar, pagar, estar endeudada todo el mes. En fin sobrevivir en Argentina.
Un día en la oficina de la inmobiliaria donde trabajaba empecé a pensar cómo hacer para irme. Pensé y pensé hasta que decidí sin decirle a nadie (porque claro me iban a tratar de loca) pedir un pequeño crédito ,muy mínimo. Automáticamente fui a comprarme un pasaje en tren desde Bs As a Tucuman. Agarré mi mochila empolvada del placard y así fue como realicé mi primer viaje de mochilera, sola, un gran deseo. Claro está que a los 14 días tenía que estar trabajando nuevamente.
Desde que puse un pie en ese tren, todo fue mágico. Empecé a conocer gente, nos empezamos a escribir por un grupo de mochileros de Facebook y nos íbamos encontrando entre vagones. Mate va, mate viene, cada uno contando su experiencia y yo empecé a alucinar con sus historias de viajes largos, sin fechas de vuelta. Y de repente la cabeza me hizo un click y me dijo «Esto es lo que siempre soñaste, ¿por qué no lo hacés?
A medida que pasaban las Hs «la banda del tren » se fue convirtiendo sin ellos saberlo, en mi puntapié para iniciar un gran viaje.
Corrieron mis días compartiendo con estos 7 desconocidos que pasaron a ser como conocidos de toda la vida.

Basto volver a Bs As para darme cuenta que no era feliz haciendo lo que hacía y que un gran sueño me esperaba. A los tres meses estaba alcanzando en Perú a dos de las últimas integrantes de esa hermosa banda. Ese día, un viaje con boleto de ida comenzó .
