¿Cómo llegué a Qatar? Mundial parte I

Todavía no caigo que somos campeones del mundo, todavía no caigo que estuve ahí. Que tuve a metros a Messi a Scaloni, a todos los jugadores que nos hicieron tan felices.

Cuesta bajar de esa realidad, de esa ola desenfrenada cuál tsunami llamada mundial. Mi primer mundial y coronarlo así. Coronados de gloria vivamos y que sean eternos los laureles.

Siento que todo pasó como en una película. Me fui con la ilusión de poder ver al menos un partido de la selección. Sólo con una entrada para ver Uruguay-Ghana y el partido 57; el que conseguí un mes antes de viajar. Aquel que jugaríamos en el caso de llegar a cuartos y clasificados en primer lugar. Aquel que me traía tan buen augurio ya que se jugaba el 9/12. El día que mi hno, el fanático del fútbol, cumpliría sus 20 años.

La historia de cómo conseguí esa entrada es para otro texto pero básicamente la visualicé y la conseguí automáticamente luego de terminar mi meditación. Una buena señal. Ya empezaban a aparecer.

Desde un día antes de viajar, todo empezó a tambalear, una situación heavy de una persona muy cercana, casi me hace posponer el viaje, el cual luego de intentar no pude ya que no era flexible el billete.

Me fui con un nudo en la garganta y lágrimas en los ojos. Me fui triste . Pero entendí que la vida sigue, aunque me costara traté de pensar en qué mejor que cumplir los sueños ahora ya que somos instantes, solo tenemos el hoy . Cuánto me resonó eso aquellos días.

El viaje fue raro, con mezcla de sentimientos pero traté de ir cambiando el chip. Aquel día, intenté ir procesando que estaba en Qatar, un país tan distinto a la Argentina pero muy similar a otros que ya había conocido con la misma cultura y religión.

Empecé a caer que estaba por vivir una experiencia única, tan anhelada e imaginada infinidad de veces.

Hacía aproximadamente un año y medio me hacía hecho un cuadro de proyectos a un año y uno de ellos era estar ahorrando para Qatar y pronta a vivir esa experiencia. Ese cuadro tenía distintos objetivos al mes, a los tres meses y a los seis. Claro, nada es de la noche a la mañana aunque así a veces lo sintamos o querramos.


Siempre lo tuve en aquel cuadernito, al pasar los meses lo recordaba y todo cobraba sentido.


En un mes del 2022, el proyecto Qatar quedó en stand by, un asunto familiar me hizo frenar inconscientemente. No quería sacar el pasaje, no reservé más hospedaje.

Hasta que la vida me demostró una vez más que todo sigue, que hay que ir fluyendo, que no se puede tener el control de las situaciones.
El no estar cerca de la familia genera eso muchas veces. Preocupación, incertidumbre, dudas sobre si estaremos actuando bien. El qué deber hacer.


Los meses pasaron y el viaje siguió en pie.
Aquel 19 de noviembre arranqué con un nudo en la garganta hacia Qatar. Pero unos horas antes de viajar, la magia ya empezaba a aparecer.

Tati, una amiga de los viajes, a quien conocí en Italia hace tres años y me encontraría en horas en Qatar, me manda la foto de las entradas para el partido contra Arabia; aquel que tantas ganas tenía de presenciar ya que era el primero de Argentina. El día anterior había ido al ticket center y le dijeron que era muy difícil conseguir entradas, que probara en la página. Al otro día volvió a ir, contra todos los pronósticos y, consiguió entradas para las dos ! Se me llenaron inundaron los ojos porque mientras ella me decía eso, yo sabía quién me había mandado esa entrada. Él desde algún lugar me las estaba enviando.

Al llegar me encontré con mi compañero de habitación, que aún no conocía. A David creo que lo contacté por un grupo de facebook. De ahí hablamos y decidimos compartir habitación en el Barwa. Sin saber que viviríamos infinidad de aventuras. Podía salir bien o mal, por suerte me tocó alto compañero.

Al otro día por fin nos encontramos con Tati, con quien nos fundimos en un abrazo. Ella con más experiencia que yo en mundiales, me fue guiando bastante y sin dudas fue un pilar, sobre todo los primeros días.

Al otro día ya había un banderazo organizado. Llegar ahí y ver tantas banderas argentinas, a tantas personas vibrando por un mismo sueño, todos con la misma pasión fue increíble. Empecé a sentir esa unión desde el minuto cero.

Y para mí que no vivo en Argentina, que no suelo estar mucho tiempo en un mismo lugar, que no soy de aquí ni soy de allá, cuando veo un grupo de argentinos, me emociono, me genera pertenencia e identidad, me lleno de energía, quiero preguntarles de donde son, sus historias. Me aferro a los mates y abrazos compartidos con esos desconocidos que hacen que los kilómetros de distancia se reduzcan mucho más. Aquellos días empecé a sentir a la gente tan unida, es algo difícil de explicar, pero con una pasión, sin banderas políticas, todos con el mismo objetivo de levantar la tercera y ver a Messi campeón. La magia empezaba a suceder y de a poco todos la empezábamos a notar. Sin explicaciones, sólo eligiendo creer.

El primer partido fue un sacudón pero, para mí verlo por primera vez a Messi fue como poner un velo sobre el resultado. Había que bancar a la Scaloneta más que nunca. En las malas es donde hay que bancar. ¿Y saben qué? Después de ese partido noté a los hinchas con más apoyo que nunca y empecé a entender que era por ahí.

Todos tirando para el mismo lado, una vez todos haciendo fuerza por el mismo objetivo. Todo fluía, ahora con más fuerza y hambre de gloria que nunca. Continuará…

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