La historia atrás de la entrada contra México. Mundial parte II

Terminado el primer partido, se empezó a generar como una adicción, necesitaba seguir estando ahi. Había que hacer lo que sea para conseguir la siguiente entrada. Un partido que tendría mucho picante.
El siguiente encuentro prometía, prácticamente nos estábamos jugando la clasificación a octavos. Los mexicanos habían empatado pero venían muy confiados.

Nosotros teníamos que estar ahí, dándolo todo para alentar a la Scaloneta.
Cuatro eran los días para conseguirlas.

De ahí en más cada partido se convirtiría en festejar y al otro día: misión entradas.
Un día antes del partido, seguíamos sin conseguir.

Entrábamos en la página de FIFA todo el tiempo, juro que soñaba con esa página y su barra de carga constante.

Todo el día así, buscando entradas.

Muchos estábamos en la misma. En el metro, en el bus, en la calle; todos celular en mano buscando ser los afortunados . Pero realmente era una lotería conseguir a través de la página.
Aquel 25 de noviembre para despejar un poco, decidimos ir al homenaje que le harían a Maradona por su segundo aniversario de muerte en la conmebol.
Muchos fueron los ex futbolistas que cruzamos, periodistas, directores técnicos y hasta a Marley.
En un momento Tati me dice, me dijo aquel periodista que van a salir por acá los famosos. Nos quedamos ahí atrás de una valla hasta que la veo a ella encarando al Chiqui Tapia, si, al presidente de la AFA diciéndole que cómo podíamos conseguir entradas, que en la página era imposible. A lo que él respondía, sigan probando.
Me sumo al pedido diciéndole, estamos día y noche buscando.
– Ella fue a varios mundiales, el mío es el primero, queremos pagarlas, no que nos las regalen pero no podemos pagar reventa.
-¿Cuántos son? preguntó.
-Tres dijimos, sumando a David claro que estaba ahí.
-Vengan conmigo.
Nos miramos cómplices con los chicos y nos prendimos cual abrojito al Chiqui mientras iba frenando para ser filmado y fotografiado por mucha gente.

El momento clave esperando la respuesta

Entramos al parking de un hotel. Mientras tanto pasaba el Pupi Zanetti por atrás y otros jugadores. Era todo una locura hermosa. No podíamos creer que estuviera pasando eso.
Llama a alguien y le dice tengo tres chicos que buscan entradas para mañana.
– ¿Tres son no? Preguntó.
-Cuatro grita Seba de fondo . Aquel muchacho se nos coló en algún momento en toda esta movida y no nos habíamos dado cuenta.
-Bueno pará, primero a ver si nos consiguen a los tres dijimos. Si hay una cuarta bienvenido.
-Vayan a este hotel de parte mía. Los espera este señor. Nos dio nombre y el camarógrafo le envío a Tati la ubicación.
No podíamos creerlo, nos fuimos corriendo para allá y hasta nos tomamos el bus para el lado equivocado de la emoción.


En el fondo no quería cantar victoria hasta tener esas entradas materializadas.


Llegamos al hotel.
Hola venimos de parte del Chiq… Sii, piso 2.
Ahí nos esperaba este hombre diciéndonos, ¡cómo los salvó el presidente eh!
No voy a decir la cantidad de entradas que vi. Mejor ni contarlo. Pero sacó cuatro y nos dice:
-¿Tienen tarjeta no? Si.
-¿Argentina? Nooo dijimos. Ninguno de los cuatro vivía en Argentina.
Y David recordó, yo creo que tengo una acá, el tema es que pase. (Pues tarjeta argentina y sus límites)
Nervios y …


Pum, pasóooo !!! Las entradas eran nuestras.
Salimos mordiéndonos los labios para no gritar de la emoción y en el ascensor todo fue  euforia.

Chinos de felicidad


Ya con entradas en mano y más relajados nos dedicamos a disfrutar lo que quedaba del día.
El 26 era el partido contra México. Nervios. Ellos eran muchísimos.
Los cánticos en el metro, en el bus, cargadas constantes. Todo con buena onda pero se notaba ya la tensión de aquel partido.
Y qué decir, qué partido. Qué manera de gritar aquel primer gol de Messi. Un respiro.
Se renovaba la ilusión. Y aquel segundo golazo de Enzo, con asistencia del 10. Todos estallamos de alegría. El estadio se vino abajo . Qué alivio!

Primer partido ganado

Pero ahora quería más. Debía ir al resto de partidos, con la camiseta que había usado aquel día y varias cábalas más que las cumplí hasta la final.

Nuevamente eran cuatro los días que tenía para conseguir entrada contra Polonia. Pero por un tema matemático, sabía que iba a estar más complicado y más costoso.
El estadio 974 tenía la mitad de capacidad que el Lusail y todo el mundo quería ver a Messi.
Lo intenté por todos lados y formas . Las reventas estaban carísimas para ser un partido de primera fase. No podía permitirme eso. Prefería pagar más para octavos.


Fui de todos modos al estadio por cábala a buscar alguna oportunidad ahí en la puerta.
Hablé con medio mundo. Con los qataríes, con los voluntarios, con árabes, indios con todos a ver si podían ayudarme. No podía creer estar «chamuyando» en inglés. Nunca había hablado tanto.
No lo conseguí pero estuve ahí dándolo todo y para mí eso valió muchísimo.
Nos fuimos con David a un bar a verlo. Partido ya empezado.
Cuando Messi erró el penal, lo sufrí por él. Dije no, otra vez no. Van a empezar a «darle con todo». No se merece esto. A levantarse y seguir más fuertes que nunca.


Y ganamos. No solo eso. Estábamos en octavos de final.

La búsqueda de entradas seguiría una vez más. Pasito a pasito con la ilusión intacta.
Continuará…

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