Los días pasaban entre nervios, alegría y nada de entradas oficiales. Directamente no aparecia ni una en la app de FIFA.
Esta vez si que éramos muchos los argentinos sin entradas.
Las horas corrían rápido entre reclamos y acampadas con nuevos amigos y conocidos comiendo en el suelo entre risas, enojos y noticieros que cubrían los reclamos frente al edificio de Afa. Pero de entradas, cero novedades.
Desde Argentina nos llegaban noticias que la FIFA estaba dialogando con la asociación de fútbol argentino y habían acordado que al otro día largarían 10.000 entradas oficiales. Mi mamá me decía, tranquila que mañana aparecen.

Obvio que todo mentira. Jugaban con nuestra ilusión. Que mañana, que a la tarde que a la noche y las entradas jamás estuvieron.
Algunos pocos , cansados de ese juego de esperar, trataban de ir negociando precios en la reventa. Los valores eran desorbitantes. Más de uno quería «salvarse» con esa entrada.
Ahora sí que a mí me quedaba muy poco dinero y una reventa me era imposible.
Las esperanzas iban cayendo día a día pero había que ser más optimistas que nunca sin pensar en el cómo. El corazón me decía que había que seguir eligiendo creer.
Algunos amigos preguntaban y, ¿apareció algo ? Vamos que podés. Tenés que estar.
Llegó el gran día. El almanaque marcaba 18 de diciembre de 2022, un día que no olvidaríamos nunca más. Si, un día que sería histórico.
El mensaje de Eva llegó como en cada previa a los partidos. Ya era cábala. Nada aún amiga, respondí. Me estoy preparando para ir al estadio como siempre a ver qué pasa, a ver con qué me sorprende la vida. A seguir intentando con el celular, a ver si aparece alguien regalando entradas pensaba.
No sé, no sabía ya qué pensar. Me jugaba la última ficha . ¿Qué tenía por perder? Si venía viviendo un mundial soñado. Todo era ganancia.
Pero a veces uno cae en la racionalidad. Mientras iba en el metro, algunos pensamientos de esos negativos querían colarse en mi mente pero lograba esquivarlos mientras me volvía a concentrar en la página de fifa. La cabeza te juega esas pasadas muchas veces y me hacía pensar ¿cómo vas a lograrlo?
En ese momento mi única esperanza era que aparecieran entradas oficiales, por eso seguía insistiendo ya que en esas últimas horas, habían empezado a caer cual paracaídas algunas que otras entradas en la web. No había forma de comprar ninguna, volaban como pan caliente.
Pero claro, la vida me tenía preparado otro plan.
Quedé en encontrarme con los chicos de todo a pedal cómo para hacernos el aguante. Ellos, al igual que muchos, todavía no tenían entradas. Dicen que la unión hace la fuerza , así que mientras ellos trataban de buscar alguna ayuda, señal o vaya a saber qué, mostraban su cartel «we need tickets» y contando sobre su viaje en bicicleta y el cruce por África que hicieron durante 6 meses para llegar al tan preciado mundial.

¡Cómo se merecen estos pibes estar adentro pensaba!
Mira si estarán locos de pasión que pedalearon entre elefantes y jirafas; cruzaron desiertos interminables con calor y hambre . Durmieron en carpa entre leones, hienas y búfalos. De repente pasaron de comer fideos con polenta en la ruta a ser entrevistados por tanto canal de televisión se cruzara, a ser invitados por un jeque a una cena en su casa, hasta ser representantes de la Pritty en Qatar.
¿Cómo se iban a quedar afuera? Si siempre creyeron en la magia . Esa misma que los había ayudado a entrar a todos los partidos.
Mientras los observaba mostrar orgullosos su cartel contando la travesía y más de un curioso los fotografiaba o se asombraba por el recorrido de más de 10.000 km que habían hecho, recibo un mensaje que me distrae.
Mi hermano Nahuel, hacía que me empezaran a brotar las primeras lágrimas:
«Buen dia hermanita ya buenas tardes para vos, espero que pase lo que pase disfrutes mucho por que lo que viviste este mes no te lo vas a olvidar en tu vida. Gritá, cantá, llorá, llenate de emociones ya sea dentro o fuera de la cancha. Te amooo🇦🇷🇦🇷❤️❤️❤️»
Y me quebré. Me hizo dar cuenta que estaba a menos de dos horas de comenzar la final del mundo, que tenía el estadio Lusail a metros y me la estaba por perder. Era mi primer mundial y Argentina había llegado a la final . No podía no estar. Por supuesto que estaba más que agradecida, pero quedarme afuera no era una opción.
En ese interín Lean me dice ey, arriba que vamos a entrar como sea. A los minutos recibe un llamado. Gaby nos llaman por unas entradas, hablamos me dijeron y los perdi de vista entre la gente. Ellos todavía jugaban la ficha de comprar alguna reventa.
Me senté en el cordón al lado del único argentino que vi, como quien busca complicidad. Lo veo con celu en mano y le digo aparecieron algunas entradas, ¿viste? Pero son imposible comprarlas. Vuelan.
Casi instantáneamente recibió un mensaje de alguien que revendía a un precio conveniente y se fue. Me quedé sentada sola mariconeando cuando me di cuenta que me quedé sin internet. Chau, mi última esperanza de conseguir se desvanecía en ese momento. Sola, con quién voy a ver el partido me preguntaba. ¿Dónde habrá una pantalla para verlo?
Mi ánimo iba decayendo rápidamente.
Pasaron unos minutos que se me hicieron horas. De repente veo rebotar unos rulos entre la multitud. Gabyy te estábamos buscando me grita Lean. Venii, creo que tenemos entrada para vos. ¿Cómo, dónde ? No entendía nada.
Solo los seguía. Te escribimos pero no te llegaban los mensajes me dice.
Caminaba sin poder creérmelo. Conseguimos entradas. Pero, no tengo plata para pagar reventa, les decía. Vos vení.
Lo seguí pero realmente no entendía nada.
Mira te explico me dice al ver mi cara de sorpresa y confusión: conseguimos unas entradas para nosotros tres a buen precio y como ya habíamos comprado una reventa, tenemos esa para vos.
-Nos la pagas cuando puedas.
-Es un préstamo amigo. No podía creer lo que escuchaba. Chicos ni siquiera se a dónde me voy a ir después del mundial. Tengo que instalarme, trabajar…
-No importa. Tómalo como un préstamo me dijeron.
-Cuando puedas nos lo devolvés. No hay apuro.
¿Entienden que me estaban fiando una entrada ? Porque yo no podía creerlo.
En qué momento estos chicos me otorgaron esa confianza. ¿Por qué a mí?

Faltaban sólo 45 minutos para que inicie el partido. Corrimos victoriosos.
Nos sacamos unas fotos con el Lusail de fondo y estábamos adentro.

Ellos tenían otro sector. Volví a abrazarlos y agradecerles. Una vez más los angeles del camino se hacían presentes.
Cuando entré me senté dos minutos a ver dónde estaba, a caer en la realidad que estaba en la mismísima final del mundo.
Tenía solo dos argentinos alrededor, muchos extranjeros hinchando por Argentina y más abajo, franceses,estaba de su lado. Veía de frente a la hinchada Argentina moviéndose como muñequitos cantando sin parar.
Mientras les iba mandando videos a mi familia y amigos que estaban preguntando, con un poco de wifi que me pasó el argentino que tenía al lado. ¿Me prestas por favor unos minutos para hacer un vivo antes del partido? Ya es cábala . Si obvio me dice. Y ahí, le conté a mi gente que estaba adentro, que nunca hay que dejar de creer e insistir.

El partido corría a favor nuestro, así que en el segundo tiempo, me escapé todo por dentro del estadio para ir donde estaba David con sus amigos. Necesitaba estar con más argentinos; quería ser parte una vez más de esa hinchada loca.
El partido fue para el infarto, ya lo sabemos todos. Una final realmente épica. Y gracias a que me cambié de lugar en el estadio, pude ver al dibu atajar ese primer penal, ahí atrás del arco; ver a Messi levantar la copa con esa «capa» de rey sin poder más de la emoción.

No puedo describir aún con palabras lo vivido. Creo que aún no caigo.
Creer es todo lo que puede resumir este mundial, este gran sueño para mí . Yo elegí creer, todos elegimos creer y el resto fue historia.